La boda de José Ramón y Cristina en Vegadeo, Asturias
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J&C
25 May, 2019El día de nuestra boda
Pues imagino que, como el día de la boda de todas, fue súper especial. Porque es emocionante ver a tu familia después de muchos meses y juntarlos a todos en tu pueblo por primera vez en la vida y ver a tus amigas, muchas que viven lejos. El día anterior estaba muy nerviosa, pero ese día no sé qué pasó que dormí bien, me relajé con un poco de pilates y entré en la iglesia como si tal cosa (¡Yo, que soy nervio puro!). Me vinieron a peinar y maquillar a casa una gente que es como de mi familia, así que tan pancha en pijama. No pude ni estrenar mi bata que me había comprado para la ocasión del calor que hacía. Me vinieron a vestir a casa, también. Yo sólo me dejaba hacer.
El coche era el Ford Fiesta de mi padre, donde prácticamente nací y pasé los primeros años de mi vida. Me costó entrar con el vestido, ¡pero no podría haber sido otro!
A la llegada, ver a los niños de arras preciosos esperándome y a mis primas fue muy bonito. De camino al altar me iba enganchando con algún adorno floral. Luego hubo anécdotas con caída de arras incluida, lo que llevó a casarnos con 14 en vez de 13, porque contaron mal, pero la misa muy bonita y emotiva. No lloramos nada, ni él ni yo. Había elegido todas las canciones que quería que sonasen en cada momento por un cuarteto de cuerda.
Seguir leyendo »A la salida un poco caos el momento de las fotos, porque yo siempre quise fotos con todos (y eso que éramos pocos) y algunas quedaron sin hacer porque es muy difícil controlar a la gente dentro de la iglesia y que no se lancen a buscar arroz. A la salida una gaita tocó canciones asturianas (por mí) y canciones gallegas (por él). Luego sacamos unas fotos en el parque en el que me crie y otras pocas en unas torres cerca, queríamos llegar pronto al cóctel para estar con todos.
A la llegada había pedido que el cuarteto que amenizó el cóctel tocase Titanium, y así fue mientras nos trajeron cava para brindar. Cuando me di cuenta ya estábamos entrando al restaurante. La gente súper contenta con la comida y la atención, yo eché de menos no estar más con toda la gente porque tienes que estar en la mesa presidencial, pero bueno, es así. En esto que me doy cuenta que los niños están cogiendo todas las cosas del atrezzo y acercándose peligrosamente al libro de firma. Tuve que mandar que guardasen el atrezzo y mi madre acercarse al libro a poner orden. Luego el momento baile lo pasé fatal, llevábamos meses y meses ensayando y para mí era una utopía que aquello saliese bien sin yo caerme o que se liase alguna, pero salió. Con colaza pero salió. La gente aplaudiendo y mis tías llorando, me parto al ver los vídeos. La verdad es que se me hizo súper corto, y eso que no soy mucho de fiestas, pero hubiese aguantado dos horas más tranquilamente.
No lancé ramo ni hice regalos especiales, así que puse dedicatorias de canciones para mi familia y amigos. Los detalles fueron: moscovitas (dulce típico asturiano) y albariño (vino de la zona de donde es él). La temática de la boda quise que fuese musical, así que nosotros mismos hicimos el seating plan con madera y hojas forradas de papel de partitura y cada mesa con un nombre de un compositor. En las mesas, los centros llevaban también un toque de papel de partitura y el nombre de compositor con pentagramas detrás. Me gustó mucho cómo se adaptó el restaurante a lo que yo llevaba ya hecho.
Y para amenizar un poco el baile, además del atrezzo casero y bocadillos que hicimos en casa, unos pomperos súper monos que cuando me di cuenta, volaron. Espero que os guste mi resumen y lo que dice todo el mundo y es pura verdad, tantos meses de preparación y en un momento se pasó todo. ¡Disfrutad!Yyo sigo exaltadísima aún con las emociones a flor de piel.
Un saludo.
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