La boda de Eduardo y Beatriz en Jerez De La Frontera, Cádiz
Rústicas Otoño Morado 8 profesionales
E&B
24 Sep, 2016El día de nuestra boda
Un día inolvidable. 24 de septiembre, llego el día, ese día tan esperado por los dos, tan preparado, con multitud de detalles; en fin, para lo nerviosos que solemos ser despertamos bastante tranquilos. Una vez teníamos los últimos detalles listos, nos despedimos, un hasta dentro de un rato nos dijimos y un beso, sonreímos, aún hoy recuerdo ese momento, fracciones de segundo pero lo conservo.
Mi todavía novio puso rumbo hacia la casa de su madre y yo hacía la peluquería, allí comenzó la fiesta, multitud de risas, descorchamos el cava y todo fue rodado. Terminamos pronto, señal de que el recogido estaba más que repasado. a las tres de la tarde mi padre vino a recogerme para ir a su casa, solo montarme en el coche y verme la cara y el pelo arreglado ya se le encendieron los ojos, con ese brillo casi a punto de llorar. Llegamos a casa me vio mi madre e idem de lo mismo y allí picamos algo sin mucha hambre a la espera del fotógrafo. Una vez que llegó sí que empezaron los nervios, comenzaba la hora de ponerse el vestido, mi madre tan nerviosa que ya no sabía por dónde debía empezar y gracias a mi prima y mi tía que la supieron ayudar. Al final todo perfecto, baje abajo y ya me vio mi padre quien me colocó los zapatos y mi hermano que me entregó el ramo, que felicidad se respiraba.
Seguir leyendo »Como era temprano nos sentamos un rato, en ese momento el tiempo parecía ir lentísimo y no veía el momento de dirigirnos a la iglesia, pero llegó. Eran las seis en punto cuando llegamos a la iglesia, ni siquiera habían llegado todos los invitados, la novia más rápida de la historia me decían, así que pedí al chófer que diéramos otra vuelta para dar algo de tiempo. El novio estaba ya dentro esperándome y yo deseando verlo.
Así que, llego el momento, lo que tantas veces había soñado, estaba hay antes mis ojos, era mi día, mi día esperado y al abrir la puerta del coche comenzaron los aplausos, la gente gritaba y jaleaba lo guapa que estaba y mi padre que me ayudo a salir no cabía en sí de gloria.
Al llegar a la puerta, vi al novio exultante tan guapo, y su cara, ay su cara no se lo esperaba, sus ojos brillaban, no dejó ni mirar un segundo, sonriente, los invitados seguían aplaudiendo, gritando y al llegar a él con sus ojos encendidos me dijo "estás preciosa", jamás olvidaré su cara en ese momento. Acto seguido comenzó la boda, ahí ya nos calmamos un poco, leyeron los familiares todo muy bien y llegó el momento de darnos el sí quiero, escogimos el formato largo, era mucho más bonito, pero lo habíamos repasado bien y lo hicimos sin problemas, no nos trabucamos ni una vez aunque Edu sudaba un poco estaba más nervioso que yo en ese momento y antes de darnos cuenta estábamos casados. Ahí sí que todo pasó rápido y llegó ese beso, ese primer beso como casados, un momento precioso y uno de los besos más perfectos del que quedará constancia en nuestro álbum.
Después llegaron las firmas, las fotos de familia, con amigos y al salir kilos y kilos de arroz, madre mía no podíamos ni beber del cava y eso que estábamos secos del calor y de los nervios pasados pero en fin un gran momento. Llegó la hora de saludar a todos, de relajarnos, de charlas con los invitados, de relajarnos tras los nervios.
Luego fuimos a hacernos unas fotos en exteriores, elegimos un viñedo y lo pasamos muy bien, ya teníamos mucha conexión con el fotógrafo y todo era muy natural como si estuviésemos los dos solos. Nos volvió a sobrar tiempo supongo que somos unos novios peculiares en eso, o simplemente no demasiado exigentes con las fotos, así que como eran las 8 y hasta las 9 no daba comienzo el convite el chófer, el fotógrafo y nosotros dos nos fuimos de cañas. No sé si alguna vez se ha visto algo igual pero lo pasamos genial y la gente del bar encantada, hasta nos cantaron, bueno estamos en Jerez de la Frontera, tierras de cante flamenco y de mucho arte.
Y una vez que llegamos al convite todo el mundo nos esperaba nuevamente risas y aplausos, muchos besos, estábamos muy emocionados, nuestra bodega preciosa con ese olor a jazmín y nuestro Metre Asturias encantador, atento, no se le puede poner un pero. Teníamos montado un fotocol flamenco donde nos reímos mucho, cantamos y bailamos en fin desenfreno. Todo iba yendo a las mil maravillas, la cena espectacular, los regalos que los hicimos todo a mano, encantaron a los invitados y poco a poco todo fue transcurriendo quizás más rápido de lo que me hubiese gustado, hasta que llegó el momento del baile donde resurgieron los nervios. Habíamos preparado con un profesor el tema de Dirty dancing Be my baby de las Ronettes y la verdad que salió bastante bien hasta el final que me piso y nos reímos un poco pero en general todo muy bien y ahí ya dimos paso a la fiesta hasta las seis de la mañana donde a pesar de no querer tuvimos que terminar ya que ese mismo día salíamos hacia Madrid para el viaje de novios, todo tan rápido, pero fue perfecto, no cambiaría nada excepto haber alargado el tiempo. Fue un día inolvidable y siempre lo tendré en el pensamiento. Ahora unos meses más tarde esperamos la llegada de nuestro primer hijo más llenos de felicidad si cabe y esperamos por supuesto mostrarles estas fotos y contarle la historia de uno de los días más bonitos de sus padres.
Espero que la historia os guste y que haya suerte con el premio, que una ayudita siempre se coge con los brazos abiertos. Muak.
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